sábado, 27 de enero de 2007

It's in Gonzo's hands


Me voy a tomar un espacio –como lo haré con frecuencia- de la NFL para hablar brevemente de la gran final del Abierto de Australia entre Roger Federer y Fernando González.

Todos sabemos que por tenis el encuentro de este domingo debería ser espectacular, con Fernando siendo hasta favorito por un leve margen. Pero también es bien sabido el dominio de la bestia helvética en los últimos tres años.

Es el aspecto mental el que me preocupa. Todos hemos visto estos años como Federer liquida a sus rivales desde el momento que pisan la cancha. Mi teoría es que la personalidad amable y cándida del suizo impide por X motivo que sus rivales jueguen con un hambre de triunfo acorde a la alta competencia.

No quiero restarle méritos a Roger. El factor principal de su domino es su tenis casi perfecto. Pero su hegemonía sicológica sobre sus rivales es aún más abismal. ¿Quién recuerda alguien que haya estado "encendido" ante Federer de la misma forma como Fernando se ha mostrado en la última semana? Yo no recuerdo muchos partidos memorables, con excepción de Rafael "excusa" Nadal y, en menor medida, el "gordito" Nalbandian.

Un claro ejemplo de la conformidad de ser derrotado dignamente por Federer se vio con James Blake en la final del Master de Shangai el año pasado, donde tras el partido señaló que el suizo era el mejor y "no había nada que hacer". Si Federer fuese un engreído y un soberbio, ¿ustedes creen que sus rivales le rendirían tanta pleitesía tanto dentro como fuera de la cancha? Lo dudo, como también dudo que los resultados fuesen los mismos.

En todos los deportes, tarde o temprano, los "dominantes" demuestran que son humanos. Michael Jordan lo hizo cuando jugó con los Wizards. Tiger Woods hace unos pocos años tuvo un período bajo. Pete Sampras en Roland Garros era mortal. Tom Brady demostró en la marcha final del campeonato de la AFC que puede sucumbir en los momentos cruciales. Mauricio Pinilla, otro grande, tampoco ha tenido su mejor temporada (Bueno esa última la puse para ver si todavía estaban despiertos).

¿Mi punto en todo esto? Que sigo creyendo que este domingo Fernando González puede manejar su destino y hacer historia gracias a su nivel superlativo y una actitud cien por ciento ganadora. De paso obtener el ansiado Grand Slam y sacar al "Dios" Federer del pedestal donde lo ubican sus colegas tenistas. Pégale Gonzo, pégale al relojito suizo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que pena que el Feña no haya podido, pero la idea está clara. Así no se puede con ese mostro.

Buen blog, felicitaciones

Felipe Reisch dijo...

Felicitaciones también colega, sigue el buen trabajo!, saludos, estamos en contacto.